Marrakech Menara (RAK) es una de las puertas de entrada con más tráfico de Marruecos, con conexiones directas desde muchas ciudades europeas, tanto de aerolíneas tradicionales como low cost. La programación cambia con las temporadas: comprueba las rutas actuales desde tu aeropuerto en lugar de montar el plan sobre un horario concreto. Para el globo solo importa una cosa: llegar como muy tarde la noche anterior, mejor con un día de margen en la ciudad por si el tiempo obliga a aplazar.
Desde el aeropuerto, el centro queda a un trayecto corto en coche. Las opciones prácticas: el traslado organizado por tu riad u hotel (casi todos lo ofrecen bajo petición), un traslado privado reservado online antes de aterrizar, o un taxi oficial en la parada de llegadas. Si aterrizas de noche y te alojas dentro de la medina, el traslado acordado con antelación te ahorra bastantes líos: el conductor sabe dónde terminan las calles transitables y te acompaña o te indica el último tramo a pie.
Dónde duermas cambia por completo cómo se vive la recogida de madrugada. Los riads de la medina son la opción con más encanto, pero la mayoría se esconde en callejones donde no entran coches: la furgoneta te esperará en la puerta o plaza accesible más cercana, así que a las 4 de la madrugada caminarás unos callejones a oscuras con la linterna del móvil — nada grave, pero conviene saberlo antes. Los hoteles de Guéliz o del Hivernage, los barrios modernos, ofrecen la versión sencilla: el conductor para en la puerta. En cualquier caso, al reservar dale al operador tu dirección exacta y un número de teléfono.

